ALIANZA Hispana Bautista de California

¿Qué es un Bautista?
por James (Jimmy) T. Draper, Jr.
Los Bautistas son un pueblo de historia destacada, espíritu resistente, y un compromiso
responsable. Muchas cosas se han escrito y dicho en años recientes respecto a estas personas que
se llaman Bautistas; pero, ¿qué es un Bautista? ¿Qué cosas esenciales definen al individuo y al
cuerpo corporativo de Bautistas? Permítanme sugerir algunas características de un Bautista en al
mundo de hoy que son consistentes con lo que históricamente ha sido un Bautista.
1. Un Bautista es un individuo que ha experimentado la salvación mediante la fe personal en
Jesucristo. Los Bautistas no creen en una fe mediada, en la que un sacerdote o alguna otra
persona sirve de mediador entre el individuo y Dios (1 Tim. 2:5). Todo individuo debe llegar en
su vida a un momento en el que recibe a Jesucristo como Salvador personal. Esta es la piedra
fundamental para la hechura de un Bautista.
2. Un Bautista es un individuo que reconoce la suficiencia de la Biblia. Tal individuo cree
que la Biblia es la verdad divina sin ningún error. Este es el cimiento de todo lo que hacemos y
creemos. La palabra de Dios declara claramente: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil
para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el
siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16-17, NVI).
Los Bautistas siempre ha reconocido y a veces han redactado “confesiones de fe.” Estas
confesiones han sido y siguen siendo guías para la comprensión de las creencias básicas de los
Bautistas, pero ninguna confesión tiene poder de credo sobre ningún individuo o iglesia. La
palabra de Dios es nuestra autoridad final y reconocemos su suficiencia.
3. Un Bautista es un individuo que reconoce el señorío de Jesucristo. Toda nuestra adoración
y culto se centra en él. “Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el
primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó habitar
en él con toda su plenitud” (Col. 1:18-19, NVI).
También reconocemos que la Biblia testifica de Jesucristo y es nuestra fuente de comprensión
de su Persona, presencia y relación con nosotros. Todo lo que enseñamos y experimentamos
respecto a Jesucristo debe ser consistente con la verdad divina revelada en las Escrituras. En The
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Encyclopedia of Southern Baptist E. Y. Mullins dice: “Jesucristo es la corona de la revelación
que se registra en las Escrituras. En él todo se unifica. El señorío de Cristo es una enseñanzas
Bautista fundamental. En toda nuestra doctrina de la Biblia tratamos de expresar el significado
de Cristo según se revela allí” (énfasis del autor en cursivas) (p. 143). Toda nuestra experiencia
con Jesús se valida y confirma con la verdad de la palabra de Dios escrita.
4. Un Bautista es un individuo trinitario en su comprensión de Dios. Creemos que la Biblia
enseña que Dios es eternamente Uno en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada uno es
plenamente Dios, y sin embargo Dios es uno. No hay división en la deidad y ninguna Persona de
la deidad es menos que plenamente divina. Dios es Padre, quien creó el mundo y todo lo que
hay en él, quien planeó nuestra redención desde antes de la fundación del mundo, y quien tiene
un plan y propósito maravillosos para cada una de nuestras vidas.
Dios es Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que se hizo el sacrificio perfecto por nuestros pecados.
Era plenamente divino, y sin embargo plenamente humano. Este es un misterio que va más allá
de nuestra comprensión, pero sabemos que él era todo lo que el hombre necesitaba en Dios y
todo lo que Dios deseaba en el hombre. Su nacimiento virginal, vida sin pecado, muerte vicaria
y retorno prometido es fundamental en nuestra fe.
Dios es Espíritu Santo. Jesucristo dijo: “Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro
Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad. . . . 18 No los voy a dejar
huérfanos; volveré a ustedes” (Jn. 14:16-18, NVI). El Espíritu Santo es la misma presencia de
Dios en medio nuestro hoy. Vive en nosotros y nos guía en todo lo que hacemos al guiarnos a
comprender las profundidades de la palabra de Dios. Su propósito es magnificar y glorificar a
Jesucristo, y nuestra experiencia con él siempre será consistente con las Escrituras.
5. Un Bautista es un individuo que reconoce la autonomía de la iglesia local. No hay cosa tal
como “La Iglesia Bautista.” Hay sólo iglesias Bautistas locales. La iglesia Bautista local es “la
sede de los Bautistas.” Ningún individuo o entidad fuera de la iglesia Bautista local tiene
ninguna autoridad sobre esa congregación. Cada congregación es libre y está capacitada para
ministrar según vea la voluntad de Dios para su ministerio y misión. Una iglesia Bautista, como
las iglesias del Nuevo Testamento del primero siglo, es un cuerpo independiente de creyentes
nacidos de nuevo y bautizados, que se han unido en Cristo para la adoración y el ministerio en su
comunidad y alrededor del mundo.
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No hay jerarquía en nuestra denominación que tenga autoridad sobre la iglesia local. En tanto
que los Bautistas en efecto creen que el Nuevo Testamento enseña que todos los redimidos de
todas las edades pertenecen a la iglesia eterna, sabemos que las referencias del Nuevo
Testamento a la iglesia primordialmente se refieren a un cuerpo local de creyentes, que se han
unido voluntariamente para realizar la misión de la iglesia.
A la iglesia Dios le ha encomendado dos ordenanzas: La Cena del Señor y el bautismo.
Ninguna de estas ordenanzas es un sacramento. Tampoco tienen poder alguno para trasmitir
gracia salvadora. Antes de que el individuo pueda participar de ellas debe previamente recibir a
Cristo por fe como Salvador y Señor. El bautismo precede a la participación en la Cena del
Señor. Ni el bautismo ni la cena del Señor son esenciales para la salvación, pero ambas
ordenanzas son vitales para una vida cristiana plena y significativa. La iglesia debe observar
fielmente estas ordenanzas hasta que Jesús vuelva. Tanto la Cena del Señor y el bautismo son
símbolos de nuestra fe y testifican de la obra y ministerio de Jesucristo. Como implica el nombre
Bautista, insistimos en el bautismo por inmersión del cuerpo del creyente en agua.
6. Un Bautista es un individuo que cree en el mandato de la Gran Comisión y se ha
comprometido profundamente a la evangelización y misiones mundiales. La iglesia existe como
lugar de nutrimento y adoración, pero también es lugar de testimonio y alcance hasta lo último
de la tierra. Las órdenes de marcha de la iglesia se ven claramente en Mateo 28:18-20. Un
Bautista es una persona que ha aceptado ese reto y asignación de parte de nuestro Señor
Jesucristo. Comprendemos que nuestro Señor Jesucristo tiene al mundo en su corazón y
mientras más nos acerquemos a él, más misioneros seremos.
7. Un Bautista es un individuo que aboga y respalda plenamente la causa de la libertad de
religión y libertad para todos. Creemos que la iglesia y el estado deben mantener identidades y
funciones separadas para el bien de ambos. En toda la historia del cristianismo, siempre que la
religión ha controlado al estado o el estado ha controlado a la religión, ambos se han corrompido,
y la libertad de religión y civil han sufrido.
No creemos, sin embargo, que esta verdad prohíba la participación del creyente en la vida
pública. Los creyentes deben participar en la vida pública a todo nivel. Los creyentes como
individuos y las instituciones cristianas deben tratar de influir en el gobierno a todo nivel en el
campo de la moral pública, pero no deben tratar de controlar al estado. El estado tampoco debe
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tratar de controlar las prácticas religiosas personales de los individuos, o la expresión de la
religión organizada.
En toda su historia los Bautistas se han levantado como guardianes de la libertad de religión y
su comprensión de los diferentes papeles de la iglesia y el estado. Los estadounidenses necesitan
saber, y todos necesitamos recordar que los derechos constitucionales que protegen la libertad de
religión se deben en gran medida al impacto de los Bautistas desde los días de la colonia hasta el
presente. Bautistas, incluyendo Juan Leland, predicador de Virginia, y James Manning,
presidente de una universidad Bautista, Rhode Island College (más tarde Brown University),
figuraron prominentemente en la ratificación de la Constitución de los Estados Unidos.
James Madison introdujo enmiendas en la Constitución para salvaguardar la libertad de
religión después de conferenciar con Juan Leland. Cuando James Madison murió, alguien lo
elogió diciendo: “El crédito de adoptar la Constitución de los Estados Unidos apropiadamente le
pertenece a un clérigo Bautista, anteriormente de Virginia, llamado Leland . . .” (The Baptist
People, por P. E. Burroughs, p. 65).
¿Qué es un Bautista del Sur? Esta pregunta es el resultado natural de nuestra primera
cuestión. Como Bautistas del Sur abrazamos los elementos esenciales y únicos mencionados
arriba, pero avanzamos más al distintivo Bautista del Sur de la cooperación. Hacemos juntos lo
que hacemos. Hacemos voluntariamente lo que hacemos. Nadie nos coacciona. Nos liga lo que
mi predecesor, James L. Sullivan, llamó una “Cuerda de Arena con Fuerza de Acero.” Cooperar
quiere decir que nos reunimos alrededor de los elementos esenciales mencionados arriba y
ponemos a n lado nuestras agendas personales para realizar el mandato de Dios para nuestras
vidas. Aun cuando hay muchas otras cosas que los Bautistas pueden “creer” o convicciones sin
fin que podemos “sostener,” las mencionadas arriba son cuestiones de cimiento que han separado
a los Bautistas a través de los siglos.
E. Y. Mullins concluye su artículo en The Encyclopedia of Southern Baptist con los siguientes
pensamientos, bajo el subtítulo de La única base para la unidad: “El único camino seguro y
cierto de acuerdo entre todos los creyentes es la obediencia a las enseñanzas del Nuevo
Testamento en todos los asuntos de doctrina, política, culto y vida. Buscar la unidad en vista de
cualquier otra base es en efecto un esfuerzo por desarraigar el principio fundamental del
cristianismo evangélico: la finalidad y autoridad de la Biblia. La lealtad a la Biblia destruiría
muy pronto toda forma de unidad establecida de cualquier otra manera. Para los Bautistas,
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entonces, parece una empresa sin esperanza tratar de buscar unidad en vista a cualquier otro
principio. Si la Biblia es final y autoritativa, ¿por qué forjar planes para la unidad basados en la
conveniencia o concesión mutua de enseñanzas vitales? Esos planes pueden ser nada más que
senderos de desvío a nuevos asuntos mientras la Biblia siga siendo autoritativa y final. Los
Bautistas anhelan y otra por un acuerdo completo entre cristianos de todo nombre. No se quedan
atrás de ninguna en sus deseos en esta dirección. Especialmente desean que se logre una base
estable y duradera. Firmemente creen que sólo la Biblia es tal base.” (p. 143).
Estas cosas esenciales componen un mosaico que revela un patrón que describe en forma
singular a un Bautista. Somos una iglesia de creyentes que voluntariamente coopera alrededor
de la autoridad y suficiencia de la palabra de Dios en todo asunto necesario para la vida “en
Cristo.”
James T. (Jimmy) Draper, Jr. es presidente de LifeWay Christian Resources.
Este artículo se tradujo y se reimprimió por permiso de SBCLife.